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24 de junio de 2011

Calavera no chilla

Voy a poner a disposición de los lectores las reflexiones sobre un mail que me llegó y frente al cual no puedo quedarme callado, por lo menos en este espacio.

El relato consiste en que una chica universitaria se oponía a las opiniones políticas de su padre por ser de “derecha” y ello se justificaba en que la joven adhería al materialismo histórico o dialéctico de Marx y no entendía como su propio padre podía defender un sistema tan injusto.  Entonces el padre quiso cambiar de tema y le pregunto por cómo venían sus estudios.  Ella respondió que muy bien pero que se esforzaba demasiado, prácticamente no tenía vida social. Entonces el padre le preguntó por las notas de una de una de sus amigas frente a lo cual ella respondió que no venía tan bien pero porque salía, se divertía y no se privaba de nada.

Así es como el padre le dice “bueno, entonces porque no le pasas dos puntos de tus notas a tu amiga y así las dos quedan con la misma nota, eso es una distribución más equitativa” frente a lo cual la joven responde “¿Estás loco? Ella no hace nada, no estudia, sale  y se divierte, ¿encima querés que divida la nota con una vaga? El padre sonriendo le responde “bienvenida a la derecha”.

Aunque el mail no termina ahí, la moraleja que proponen es “todos somos rápidos para repartir lo que es ajeno. Este ejemplo sirve para mostrar la realidad social” e inmediatamente cita los principales planes sociales.

La dirección ideológica que tiene este mail es clara, pero hay algo que ya trasciende una ideología e implica intereses, que muchas veces también se encuadran en la misma, pero principalmente elementos que degradan nuestros propios valores. En este caso y según esta mirada, los planes sociales deben ser eliminados para el progreso de la Nación, es entonces el egoísmo lo que mueve a las personas. Esta afirmación se basa en una cita que se hace también en el propio mail de un tal Adrian Rogers, que si uno indaga un poco se da cuenta que no es ningún economista o intelectual sino un pastor conservador estadounidense.

Además el caso de las notas es poco comparable al de una realidad social; si una persona se divierte y la otra no y ello se refleja en las notas, entonces hay una elección, una elige quedarse la otra salir. En el caso de la realidad social y el mercado del trabajo, la elección muchas veces escapa a los individuos. Las condiciones históricas y socioeconómicas de cada individuo han contribuido a limitar o potenciar su capacidad para desarrollarse, sin los planes sociales el progreso de una Nación se vería trunco porque aquellos con menores recursos serían relegados a su suerte.

Ustedes se preguntarán por el nombre del artículo. Si entendemos que de una mayor marginación y pobreza, la delincuencia es propensa a tomar el alma de los sometidos, lo único que haríamos eliminando la ayuda social es fomentarla. Por eso CALAVERA NO CHILLA; nos quejamos de la distribución de la riqueza y también de la delincuencia, sin tener en cuenta que la no realización de la primera puede ser la causa de la segunda.


30 de mayo de 2011

Somos

Somos 2, 4, 6, (pero ni 7 ni 8 ni Clarín), muchas y pocas personas al mismo tiempo. Somos los que queremos encarnar una idea: transmitir aquellas opiniones que, a veces, son descartadas por el “sentido común”. Si en oposición a la indiferencia cotidiana nace este proyecto, nos hacemos cargo del compromiso que conlleva. Es una herramienta de comunicación y, como tal, tiene un propósito. Pero no sería intrigante si nos pusiéramos a detallar qué es exactamente aquello a lo cual apuntamos; eso queda a merced del lector. Es probable que las palabras tomen otro color y diferentes matices si se tienen en cuenta situaciones particulares, fuera de toda generalización, es decir, que tengan diferentes significados cuando se las analice en contextos diversos.
Tabú es, precisamente, algo que se descarta sin un fundamento netamente racional, es algo que se descarta y ya. Bueno, ¿por qué? No es casual que haya fenómenos que no se expliquen o intereses que sean oscurecidos y ocultados cuando se trata de mostrar la realidad. Aquellos con opiniones divergentes y podríamos decir “subalternas”, en su oposición a las hegemónicas, son un tabú, expresado no en acciones, pero sí en prácticas intelectuales o simbólicas. Ahí donde el lenguaje está presente está, a la vez, ausente y donde su significado cobra una connotación particular, cercena otras posibles. Su engaño consiste en su unilateralidad y nuestra sumisión a la falta de perspectiva. Brindar diferentes puntos de vista, no solo ideológicos, sino también sociales, será una de nuestras principales certezas y la forma de llevarlo a cabo, nuestra duda más inquietante.
Estamos confiados en poder llevar a cabo un proyecto que, según lo descripto, se muestra ambicioso. Para eso creemos en el humor como herramienta útil para la crítica, sin dejar de lado un contenido profundo y fino, y van a ver mucho de eso acá. Muchas veces se dice que el humor contiene cierto grado de verdad, y es que el humor es ni más ni menos que la parodia de la verdad, ya esté teatralizada o dramatizada. Sin embargo no dejará de ser contundente o, si se quiere, legítimo. A lo que trata de ser ocultado hay que echarle luz y, así, desarraigar viejos tabúes y desafiar lo prohibido, siendo ello nuestra tarea de aquí en adelante; lo que nadie dice, nosotros lo queremos gritar con altoparlantes, pero está usted avisado:
Estimado Lector:
No espere que nos callemos o tengamos opiniones cómodas, seguramente lo que digamos le va a molestar o le va a parecer extraño, pero ese es el principio de toda discusión. Asumimos los riesgos intelectuales si ello sucede, a costas de creer que no podemos quedarnos sentados, y menos, mirando la televisión.
Atte. Politburó de Opiniones Tabú