Mostrando entradas con la etiqueta critica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta critica. Mostrar todas las entradas

11 de octubre de 2011

¿Qué son la izquierda y la derecha?

Tanto la izquierda como la derecha han sufrido variaciones históricas, cada época impone su propia concepción acerca de lo que cada término engloba y no son conceptos que se puedan aislar y discutir fuera un contexto económico, político, social e internacional particular. Ambos son conceptos históricamente modificables y que a su vez representan las ideologías predominantes de una época, principales disputas que se dan en el espectro político pero que también luchan por ocupar y asumir un lugar en el sentido común, buscan tener arraigo en la sociedad en su conjunto, de modo tal que esta legitime su accionar. Haremos un repaso de algunas principales luchas que se han dado y que han embebido a la historia de la derecha y la izquierda, para finalmente darnos cuenta de que no podemos hablar de ellas sin tener en cuenta el mundo real en el que vivimos.

Ambos conceptos surgen en la época de la Revolución Francesa, allá por el siglo XVIII, cuando el modelo feudal daba señales de decadencia y cuando la monarquía absoluta, que sin embargo nunca llegó a ser tal, se encontraba con problemas para financiar el creciente gasto del aparato que dominaba. La burguesía, habitante de los “burgos”, las ciudades de la Edad Media, había ya empezado a desarrollar las bases del capitalismo industrial, el mercantilismo y los negocios en ultramar, que fueron la base del desarrollo industrial ulterior. Es así, que en las reiteradas asambleas organizadas por los revolucionarios franceses, en donde se hablaba de conservadores y transformadores, aparecían por primera vez la derecha y la izquierda. Sin embargo, su nacimiento estaba tan relacionado a una forma de pensar particular como a la posición que cada grupo ocupó en las asambleas constituyentes convocadas por el propio Luis XVI. Los que pretendían abolir la monarquía, los liberales políticos clásicos, miembros de la burguesía, se sentaron a la izquierda, mientras que los que pretendían continuar con el orden vigente, el clero y los nobles, se sentaron a la derecha. La idea de la izquierda relacionada a la transformación del orden y la derecha a su conservación aún permanece en nuestros días, pese a que los representantes de cada sector ya no son los mismos.

De esta forma y a medida que se consolido el nuevo régimen industrial, la burguesía dejo de ser la izquierda y paso a ser la derecha. La influencia del marxismo le dio un nuevo significado a las luchas de clases; ahora los que trataban de conservar el orden y su jugosa plusvalía eran los burgueses dueños de los medios de producción, mientras que los que luchaban por la transformación del orden eran los trabajadores agrupados en partidos radicales.

Ya en 1917 con la Revolución Rusa, la izquierda cobró un nuevo impulso y pasó a ser una real amenaza para las potencias capitalistas como lo eran en ese momento Francia, Inglaterra y Alemania. Pero en 1929, la crisis internacional afectó a todos los países, excepto a la URSS, y las salidas fueron variadas. Llegaron desde el extremismo de derecha, con la expansión del fascismo a las soluciones conciliadoras entre estado, mercado y democracia como fue el keynesianismo. Este último es uno de los que quiero rescatar, por la significación que conlleva y que hoy encuentra relación en nuestra época. En su momento, el keynesianismo, podríamos decir, fue la “salida de derecha” a la crisis internacional, frente a grupos que cada vez se volvían más combativos y radicales en cuanto a sus ideales de transformación social y económica. Keynes había logrado proponer una solución capitalista a la crisis mediante una fuerte intervención estatal para restablecer la competencia y el mecanismo de mercado con la plena utilización de los factores productivos, esto es, la existencia del pleno empleo. Él mismo, en el último capítulo de su “Teoría General sobre la ocupación, el interés y el dinero”, afirma que “no es la propiedad de los medios de producción la que conviene al estado asumir” y agrega “por mi parte creo que hay justificación social y psicológica de grandes desigualdades en los ingresos y la riqueza, pero no para tan grandes disparidades como existen en la actualidad” haciendo alusión al nivel de desempleo existente en los años ’30. Lo que significó el nuevo orden instaurado por el keynesianismo fue la abolición, luego de superada la crisis con éxitos considerables, de todo intento de toma del poder político para transformar la estructura económica y ordenarla bajo relaciones comunistas, o por lo menos en la versión soviética del comunismo, un “socialismo de bienestar”, según Kruschov. Un trabajador con necesidades básicas satisfechas, una amplia gama de servicios sociales asegurados y la existencia de mejoras materiales en su ámbito privado resigna, a costa de sostener todo ello, la Revolución. Este fue el problema de la izquierda en los “30 gloriosos años del capitalismo” que van desde los años ’40 a los ’70, concluyendo con la crisis del petróleo.

Pero fue a partir de la decisión de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de aumentar el precio del barril de US$ 2 a US$ 10, que las ideas keynesianas entraron en decadencia, así como su sistema, dando lugar a un resurgimiento del pensamiento liberal clásico y neoclásico con algunas reformulaciones tanto en su parte económica como en sus aspectos filosóficos. La salida a tal crisis fue, nuevamente, una salida capitalista, pero no ya bajo la doctrina keynesiana, sino bajo esta nueva reformulación que es hoy conocida como Neoliberalismo, con Friedman, Hayek y los “Chicago Boys” como máximos exponentes; en Argentina estaríamos hablando de Alsogaray o Cavallo como los representantes de su escuela. De esta forma, la izquierda nuevamente reflotó sus reclamos, esta vez sí cooptando grandes masas desposeídas en contradicción con un mundo de riquezas, como dijo alguna vez Marx, pero la coerción fue el principal método utilizado para callarlas. No tiene sentido volver a describir las dictaduras en Latinoamérica, que son un buen ejemplo de ello, pero si vale la pena mencionarlas. La derecha, conservadora del orden existente, había triunfado una vez más y pasaría a ser hegemónica.

Ya a finales de la década del ’90, la URSS se desintegró y la izquierda quedo mortificada frente a la opinión pública; toda referencia a la intervención estatal en materia económica causaba estupor, por no decir odio o bronca. Pero, desde la experiencia latinoamericana, muchos países se empezaron a dar cuenta que el nuevo orden era otro proceso de acumulación parecido al proceso originario, es decir, América Latina seguía contribuyendo con su subdesarrollo al desarrollo internacional, favoreciendo y agigantando la competencia imperfecta. Y así llegamos al hoy en día, en donde estos países luchan por cerrar las páginas de un libro lleno de tragedias, pero que ha contribuido a transformar la concepción de la izquierda y la derecha una vez más.

Si antes la derecha fue Keynes, hoy en día es el neoliberalismo. Las ideas del autor inglés, que impulsan un “control político de la vida económica” a través del gasto público, las tasas de interés en su punto óptimo y la redistribución de la renta, devenida del sistema tributario, desde los sectores con mayor propensión al ahorro hacia aquellos con mayor propensión al consumo para mantener a la demanda agregada estimulada y disminuir la brecha entre los más ricos y los más pobres se han convertido en parte de las luchas de la centro-izquierda, porque la izquierda radical aún sigue existiendo pese a que no tenga arraigo en grandes sectores de la sociedad. Las luchas por el pleno empleo, a costas de sostener el mecanismo del mercado, es hoy una propuesta de los partidos de centro-izquierda, reconocidos con las socialdemocracias posteriores a la Segunda Guerra Mundial, es decir, ubicadas en un reformismo que opera dentro de relaciones económicas capitalistas.

La salida que alguna vez fue de derecha, hoy se ha convertido en la centro-izquierda. Las clases altas en el día de hoy, que podrían englobarse en un sentido burlesco bajo el concepto de burguesía, que alguna vez fue de izquierda, se reconocen con la filosofía neoliberal, aunque no sepan mucho de sus implicancias económicas para nuestra región o quizás hayan olvidado la historia.

Burguesía contra monarquía, socialismo contra keynesianismo y keynesianismo contra neoliberalismo, son algunas de las comparaciones que nos permiten mostrar cómo fueron variando la izquierda y la derecha en su historia.

Ambas han luchado históricamente por instaurar su hegemonía en el “pensamiento cotidiano”, aunque cada situación particular muestra un nivel de adhesión a alguna de estas dos posturas o, muchas veces, simplemente muestra su confusión. Para entender esto último, será necesaria otra editorial. Por ahora nos conformamos con entender la volatilidad de los términos que estamos discutiendo y que no podemos desligar las concepciones que hoy brotan del tejido social con la historia de su desarrollo, porque todo pensamiento es ideología y todo ser, según Althusser, un “animal ideológico”. La disputa entre la transformación y la conservación sigue presente, con otras caras, pero con la misma fuerza.

8 de septiembre de 2011

Dejemos de relatar el presente sin ver el pasado

La discusión de hoy toca temas relacionados a los medios de comunicación, pero también a un profundo análisis socio-económico e individual que es necesario replantear y cada vez con más fuerza. Me refiero, en primer lugar, a la incómoda presencia de métodos tanto conductistas como organicistas en los medios; conductistas en tanto pareciera, y cada vez más, que sus métodos de condicionamiento funcionan en base a los principios de recencia y repetición y organicistas en cuanto su tendencia a mostrarnos hechos aislados, no en el sentido de únicos, sino descontextualizados de cualquier tipo de explicación socio-económica e histórica posible. Finalmente, encontraremos la consecuencia de ello, en las palabras que recientemente pronunció Eugenio Zaffaroni.

Comenzaremos entonces por desglosar en la práctica algunas cuestiones relacionadas al organicismo, o como bien podría denominarse, en forma de burla trágica, “ORGANI-CINISMO”.

Esta tendencia filosófica, por mal que nos pese, ha quedado profundamente arraigada en el “Sentido Común”, que hoy empieza a ver su hegemonía resquebrajada, pero aún permanece latente. ¿Qué nos dice? A resumidas cuentas, el organicismo en Ciencias Sociales establece una comparación entre un organismo vivo, con sus órganos en perfecto funcionamiento y la sociedad. Comúnmente, en medicina, y a menos que me equivoque en mis dichos, cuando un órgano es disfuncional, es decir, atenta contra el normal funcionamiento del cuerpo, se suele extirparlo o, en su defecto, se intenta curarlo. Traslademos esto a la sociedad. Cuando alguien atenta de forma disfuncional a las reglas impuestas por la sociedad, es decir, comete algún tipo de delito, es necesario proceder con el “bisturí”; eliminar el problema o curarlo, que básicamente significa enviarlo a la cárcel, ya que es el remedio que la sociedad contemporánea encontró para un órgano disfuncional a ella.

La relación que encontramos con los medios de comunicación es bastante estrecha. Cotidianamente somos jueces de nuestra propia realidad cuando intentamos brindar juicios valorativos sobre situaciones “disfuncionales” a las leyes, como puede ser la exhibición de un asesinato o robo. Pero así como un detective se sumerge en la lógica criminal, el científico social debe ponerse en la lógica del ciudadano promedio. Podremos ver entonces como la presentación de un hecho de forma sincrónica (estática) hace reaccionar inmediatamente al sujeto, formando su opinión y su criterio para tratar las problemáticas sociales, que generalmente derivan en opiniones del tipo organicista. De esta forma, describiendo un hecho social como algo inmutable, se corre el riesgo de dejar de lado explicaciones socio-económicas e históricas, podríamos decir diacrónicas (en una evolución temporal). Por eso cuando los medios nos muestran un robo, nos ocultan la heterogeneidad de causas que puede haber detrás de él y nos hacen creer que la disfunción, y esto es lo más peligroso, es un producto del hoy, de la actual existencia y no de un proceso histórico particular y descriptible. “La disfunción debe pagar”, piensa el ciudadano, y después de haber descripto esto, no lo culpo.

Dirijámonos ahora hacia el siguiente tópico, el condicionamiento por repetición y recencia, método utilizado por Pávlov para hacer salivar a su famoso perro, ese mismo que le valió un Premio Nóbel.

Todos los días somos espectadores de una cruda realidad, que no pienso desmentir, pero tampoco dramatizar y mucho menos espectacularizar o generalizar. Sin embargo la repetición y la recencia son dos factores clave para condicionar nuestros sentimientos, si bien sabemos que la subjetividad humana es diversa y tampoco es cierto que los medios determinen en un cien por cien el modo en el que actuamos, pero es innegable que nuestra conducta se construye día a día y año a año.

En gran medida, y cada día más, dependemos de los medios para conocer la información, o la desinformación, si tenemos remanente algún sentido crítico. Por eso, el ciudadano, agotado luego de una jornada laboral, llega a su hogar y observa en su televisión aquellos noticieros llenos de muertes, robos y asesinatos. ¡Eureka! Hemos encontrado el principio conductista por excelencia, la REPETICIÓN. Pero aún nos falta discutir uno, que también está ligado a él y que le da definitivamente una importancia de categoría. Me estoy refiriendo a la RECENCIA, es decir a la aplicación constante de la repetición. Sin esté segundo método, el primero carecería de utilidad; de nada le sirve a un medio la repetición para aumentar la crítica sobre la inseguridad si esta ocurre con meses de distancia, por cuestiones que hacen al funcionamiento de la memoria y que no pienso explayar aquí.

¿Podríamos argumentar que si no existiesen mecanismos de recencia y repetición en cuanto a la exhibición de hechos delictivos, el reclamo constante por mayor seguridad se evaporaría? Probablemente no, pero de lo que estoy seguro es que nos permitiría pensar algún otro tipo de salida mejor no solo para el afectado, sino para la sociedad en su conjunto, sumado a la difusión de otras formas de concebir la realidad sin estar atado a una ideología que peca de organicista.

Pero finalmente nos queda una cuestión más, y que en cierta forma, muestra a lo que me refiero con los medios de comunicación y su impacto en la lógica del “Sentido Común”. Estoy haciendo alusión a los dichos del jurista que ha estado en medio de un escándalo internacional que aún no ha sido probado, pero cuya condición como profesional es innegable. Me refiero al Dr. Eugenio Zaffaroni, que brindó una conferencia para la Facultad de Periodismo y Ciencias de La Comunicación de La Plata, en el marco del Primer Congreso de Comunicación y Ciencias Sociales bajo el lema “Tensiones y Disputas para la Producción de Conocimiento para la Transformación(ver nota).

Allí, y a grandes rasgos, sugirió que “se debe marchar hacia un estado social y no hacia un estado gendarme”, esto es, hacia un estado más inclusivo y menos discriminador antes que a un estado represor, o como diría Althusser, que utilice en forma desmedida los “Aparatos Represivos del Estado”.

También aseguró, por ejemplo, que en Estados Unidos el número de presos aumentó considerablemente, como así también el gasto del estado en el sistema carcelario, porque es un gran negocio tanto para las empresas privadas que administran el sistema como para el Estado (ver video sobre “Negocio de las cárceles”). De esta manera advirtió “hoy en día, Estados Unidos tiene diez millones de personas que viven del sistema penal” y agregó “El estado gendarme genera violencia y solo violencia”. A modo de ilustración, citamos como fuente el informe presentado por Daniel Fridman, investigador de la UBA, acerca de la evolución de la cantidad de presos y el gasto público en ese sector, para fortalecer nuestra argumentación (ver documento).

Pero no podíamos finalizar esta argumentación sin demostrar lo que reflexionamos sobre medios y sujetos-masa (para no decir masas y ejercer una acción generalizadora, porque nos estaríamos contradiciendo). Zaffaroni aseguró que “Hay que evitar que los medios nos lleven como los países centrales a una paranoia de inseguridad y nos cuentan los cadáveres pero no tenemos un estudio cualitativo de los delitos”. La finalidad, es en definitiva, conseguir un Estado Gendarme.

Por esta razón, y las descriptas anteriormente es que llamamos a que cada vez que veamos un hecho delictivo, pensemos y discutamos con nosotros mismos profundamente, sobre las causas que el mismo pudo tener, e inclusive a ser precavidos antes de emitir denuncias desmedidas cuando las situaciones carecen de la información necesaria para dar una opinión acabada y elaborada.

La decisión de realizar está reflexión es individual; su consecuencia, seguramente, tendrá un fuerte impacto social y la pregunta subyacente es ¿Qué queremos, un Estado Social o un Estado Gendarme?

PD: La reflexión no está dirigido a un caso particular, como todos saben y conocen, sino a una forma de ver el mundo preexistente a los medios, pero incorporada por ellos y en ellos.

26 de agosto de 2011

¡Consumamos educación!

Vamos a iniciar un recorrido que se desprende inicialmente de los dichos del presidente de Chile, Sebastián Piñera, quién calificó recientemente a la educación de “objeto de consumo”. Queremos no solo oponernos fervientemente a esta concepción, que considera a un derecho consagrado por nuestra Constitución Nacional como un servicio o un bien, sino también detallar con exactitud las implicancias que subyacen detrás de ella y que particularmente podemos ejemplificar a través del mecanismo que gobierna nuestra economía de mercado. Me refiero a las leyes de la Oferta y la Demanda.

Primero hay que explicar cómo funcionan tales leyes. La Ley de la Demanda nos dice que a mayor sea el precio, menor será la demanda de tal producto y a menor sea el precio, la demanda crecerá considerablemente. Por otra parte, la Oferta nos dice que a mayor sea el precio, mayor será la cantidad que se pueda ofertar, y a menor sea el precio, entonces menor será esa posibilidad de ofertar algún bien o servicio.

Pongamos un ejemplo para que se entienda. Un bien se está vendiendo en el mercado a $10 y ello genera una demanda de 200 personas. Sin embargo, tal precio no permite obtener tantos beneficios como para ofrecer 200 productos y satisfacer la demanda, con lo cual el precio es elevado para que en vez de que 200 puedan comprar, solo accedan 100, suponiendo que se duplico el precio del bien a 20$. Así se logra el equilibrio, ya que este precio permite producir suficiente como para satisfacer la demanda. En este caso se dio que la Demanda es más alta que la Oferta y entonces el precio automáticamente se amoldo a las exigencias del mercado; la famosa “mano invisible” de Adam Smith.

Por el contrario, cuando la Oferta sea mayor a la Demanda, es decir si ahora el bien de $20, que nos permite producir 100 unidades, recibe una demanda de 80 personas, el precio decaerá, supongamos, hasta $15, y ahora podrán consumir 90 personas, mientras que la obtención de beneficios nos permite producir esa cantidad.

Ahora, traslademos esto a la educación, sabiendo que Piñera la administra a través del mercado, supeditada a estas reglas.

Supongamos que la cuota es de $100, y por ese precio hay 1000 chicos que quieren estudiar; la demanda de educación es de 1000 personas. Con esa cuota, el sistema educativo pretende incluir a todos, pero se encontrarían los primeros problemas. Cuando el individuo encargado de administrar la oferta de educación se da cuenta de que $100 no son suficientes para dar una de calidad a esa cantidad de potenciales alumnos, la cuota tendría ser elevada (a mayor sea el precio, mayor será la cantidad ofertada). Es decir, si el encargado siguiese ofreciendo una educación por una cuota de bajo precio, la demanda será mucha y no se podrán satisfacer las necesidades necesarias para que funcione de forma correcta (mantenimiento de aulas, condiciones edilicias, compra de materiales, sueldos de profesores, etc).

Como las leyes de la Oferta y la Demanda le impiden cobrar una cuota baja porque se produciría un déficit y con ello la quiebra, el siguiente paso es aumentar la cuota, y con ello la demanda disminuirá (a mayor precio, menor será la demanda). El administrador sacas las cuentas y se entera de que si cobra $200 la cuota, la demanda de educación será de 500 alumnos, y a la vez, tal dinero que ingresa le permitirá brindar lo necesario e indispensable para garantizar un normal funcionamiento, evadiendo el déficit y obteniendo, inclusive, beneficios (aunque esta sea otra discusión).

Una vez más, la “mano invisible” (que es muy visible), actuó nuevamente, aunque Adam Smith nunca hubiese tolerado una educación o una salud privada, pero forma parte de la lectura sesgada que hicieron los neoliberales a su Teoría de los Sentimientos Morales.

Pero todavía no llegamos al fondo del problema. Hay 500 alumnos que están en condiciones de acceder a la educación por el precio del servicio ofertado, pero hay otros 500 que no, y que quedaron relegados del acceso a tal bien (para Piñera) o derecho (para los redactores de OpinionesTabú). Aquí radica nuestra argumentación. Si hablamos de una bicicleta, que debido a un brusco aumento de su demanda, el precio sube y algunos no pueden acceder a ella es algo entendible; pero acá se está discutiendo un derecho básico y esencial para un ser humano en un mundo en donde la inserción al mercado laboral es inevitable, y ello dependerá de la formación académica que reciba.

Esos 500 que se educaron, vivirán una vida plena, llena de alegrías y frustraciones, de momentos buenos y momentos malos, como a todos nos sucede o sucedió alguna vez. Del otro lado quedaron los 500 que debido a que sus familias no pueden pagarle una educación como a los otros 500, no lograron acceder a una formación educativa. Estos están condenados a vivir de trabajo en trabajo, a tener que moverse como puedan, a tener que adaptarse por más salvaje que sea esa adaptación, a tener que buscar la forma de subsistir a través del medio que sea. Así como quedan excluidos hoy de la educación, mañana quedarán excluidos en sus trabajos, como puede ser alguien que es echado por “falta de capacitación”, o porque de repente apareció alguien más capacitado (uno de los otros 500), y ya excluidos de sus trabajos, se los excluye del mercado laboral, luego del sistema y así desaparecen del mapa, son los “nadies”. Lo único que se logra es reproducir la brecha entre ricos y pobres. Los “salvados”, son bienvenidos y a los “perjudicados”, les dan la bienvenida al mundo del PACO y la miseria.

El reclamo chileno no es solo por una educación pública y laica; sino por la erradicación de toda una forma de concebir al mundo, formada por una mezcla de Darwinismo social y determinismo psicológico, una concepción que prioriza y hace parecer a aquellos que tienen acceso como “valiosos” y a los que no como “incapaces” o “faltos de capacidad intelectual”.

Lo que está en crisis no es solo el sistema educativo, sino este sistema de valores, creencias y significados sobre los cuales se asientan los más profundos intereses del mercado, llámese neoliberalismo. Esta ideología económica ya se cargo unos cuantos muertos en nuestro placard, por eso me pregunto ¿Cuántos más? ¡Fuerza estudiantes de Chile, la educación es un derecho para todos, no un negocio!


PD: está nota fue escrita el día 25 de agosto. Los medios del 26 de agosto publicaron el asesinato de un estudiante a manos de la policía encargada de reprimir la manifestación en Chile. Cuando hablamos de muertos, hablamos enserio; el pibe tiene un balazo en la cabeza por reclamar un derecho.

23 de agosto de 2011

Otro ladrillo en la pared

Es cierto que es un medio para la inserción y la inclusión, proceso de adquisición de conocimientos básicos indispensables para asegurarnos un futuro próspero en términos individuales, o al menos eso es lo que se espera de alguien que porta un título secundario. Pero no caigamos en simplismos; las recetas mágicas que se dictan en las escuelas distan mucho de brindarnos las herramientas para un cambio real y concreto, por lo menos a nivel ideológico y humano.

El problema que suscita la educación a nivel mundial no es solo un problema de cantidad, sino uno de calidad. Y lo que queremos hacer a través de estas humildes líneas, es explicar por qué un aumento de personas educadas escolarmente no es necesariamente un progreso en términos humanos, sino solo económicos y quizás sociales.

La dificultad radica en la forma de enseñanza, en sus contenidos, en su objetivo, en el rol que cumple la enseñanza y la forma en que nos va modelando a medida que pasamos las diferentes etapas de escolarización. Empezamos siendo simples niños aprisionados entre los ambientes en los cuales no manejamos; escuela y familia. Allí se nos enseña lo que “está bien”, lo que “no se debe hacer”, lo que “está mal o MUY mal hacer” y básicamente normas de comportamiento social que son nada más ni nada menos que el germen para iniciar un recorrido más complejo pero aún precario como es la escuela primaria.

Atravesamos la escolarización primaria sin quejas, o por ahí algunas, y se nos siguen dando conocimientos que pocas veces vamos a recordar o utilizar en la vida, pero es solo para establecer un piso común, preparándonos para el ingreso hacia un lugar que definitivamente es el cenit o el canon de lo que se busca que seamos.

Y es partir de acá en donde ese pequeño germen empieza a dar sus frutos. Ya internalizada una forma de comportamiento, que se basa nada más que en seguir reglas de fuerzas que son superiores a nosotros e independientes de nuestra voluntad, nos movemos según lo que pensamos y compartimos socialmente con el capital humano que nos rodea, según lo que vemos superficialmente, y que definitivamente hay que poner en discusión.

La educación procrea el mal porque lo enseña como bien”, decía Ernesto Sábato, y no estaba tan alejado de la realidad. La competencia y la realización personal son los principios que reinan sobre cualquier otro valor, como la solidaridad con el otro, el altruismo, el sacrificio por los demás y si alguna vez aparecen estos conceptos, se diluyen en la ayuda del tipo sentimental y clasista (relacionada a los sentimientos de amigos o de miembros de una clase social).

Un hombre educado bajo las formas que priorizan lo económico y material frente a lo humano y espiritual puede realmente exhibir la naturaleza del mismo cinismo con el cual se engendró su formación educativa y por ende ideológica, que se asienta los pilares de una escolarización necesaria para vivir una vida digna.

Pero muy lejos de lo que la mayoría debe pensar, la muerte subyace en la enseñanza media y la legitimación de ciertas prácticas deshumanizantes deviene de la devoción a los libros que tanto nos hablan de la condición humana pero poco nos dicen sobre lo que sucede bajo nuestra mirada, que prefiere voltearse hacia otro costado, o en su defecto, construir countrys y pretender vivir fuera de una realidad que sería insoportable si solo nos pusiésemos a pensar en las diferencias que salen a la vista en un subte, en la calle, en las villas.

Lo peor que se enseña es la naturalización y el acostumbramiento. Aunque es casi una paradoja, porque nos acostumbramos a vivir una vida más o menos digna, nos acostumbramos a soportar la pobreza a pesar de verla, nos acostumbramos a ver muerte y desnutrición, en fin, nos acostumbramos a acostumbrarnos, y eso es lo que las actuales condiciones de la educación predican. Esa es la paradoja, ¿Cómo no nos vamos a acostumbrar a naturalizar nuestro entorno social si nosotros mismos representamos el acostumbramiento al que estamos acostumbrados? La religión perdió vigencia y tampoco estamos en la Edad Media, pero la escuela definitivamente ha asumido un rol similar.

Solo se me vienen a la mente esas charlas en donde profesores nos hablaban sobre la inserción al mercado laboral y cómo ser una persona exitosa. ¿Exitosa para quién? ¿Para una sociedad superficial? ¿Para las familias que presionan a sus hijos a estudiar lo que ellos quieren que estudien? ¿Para un control social ajeno a nosotros pero que todos los días nos dice que si no hacemos lo que nos dicen que hagamos vamos a ser unas “lacras”? No, eso no es lo que se debe buscar como sociedad, pero la educación media se ha convertido en un pasaporte indirecto, porque en fin cada uno decide qué es lo que quiere de su vida (o cree que decide por sí mismo), a contribuir y legitimar la rueda que todo aplasta, incluyendo vidas humanas.

Por eso es tan difícil imaginarse que un aumento de las personas educadas vaya a generar vida más humana sobre este Sol. Una crisis de conciencia podría desencadenarse si no se fomenta un pensamiento realmente crítico, y me refiero a personas que gracias a esta educación superan su clase social, pero dejan de lado el contexto que les ha permitido ascender y a todos los que han quedado atrás en su camino, que es una combinación mixta de esfuerzo individual y sacrificio social.

Pero por sobre todas las cosas, que cuando se enseñe a aprender, también se enseñe a dudar de lo que se aprende, que cuando se enseñe a escribir, también se enseñe a dudar de lo escrito y que cuando se enseñe a leer, también se enseñe a dudar de lo que se lee. Que se enseñe a cooperar y no a competir y que se enseñe a que la realización de la comodidad individual no es el objetivo para el cual se estudia.

Ya me extendí demasiado. Simplemente quiero dejar otra cita de Sábato, que dice lo siguiente:

“Los valores del espíritu son los únicos que nos pueden salvar de este terremoto que aqueja la condición humana. La educación encauza su tarea hacia la formación de personas que se adecuen a las demandas del sistema. Esto no es evitable, porque de otra manera formaría “valiosos desocupados”, pero se debe encontrar el equilibrio entre lo individual y lo común, porque si no lo perdido será el ser humano. Eso va a permitir tener una vida normal y ser una persona espiritualmente valiosa”.

Y ahora les dejó un comentario de un usuario que refleja un poco cómo piensan algunas personas educadas bajo las formas que he descripto anteriormente, debajo de una nota que criticaba duramente a los planes de asistencia social. Desarrollen sus propios juicios:

“PORQUE EL SUBSIDIADO ES MENOS QUE UNA VACA - COME, DEFECA, SE REPRODUCE, DEPREDA Y VOTA AL PERONISMO. - SON MILLONES DE PERSONAS FALLIDAS, SIN CEREBRO, QUE DEBEMOS ALIMENTAR Y DEJAR QUE NOS MATEN EN NOMBRE DE LOS DDHH. - ESTAS COSAS NO DEBEN TENER LOS MISMOS DERECHOS QUE LAS PERSONAS PRODUCTIVAS, DEBEN IR A UN ZOO ESPECIAL PARA NO MEZCLARLOS CON LOS ANIMALES. - PERO ANTES HAY QUE EXTERMINAR A SUS CREADORES”.

16 de agosto de 2011

Un PASO adentro de la Rosada

Nota también publicada en M24Digital

Primero, los resultados

Cristina Fernández de Kirchner venció por un amplio margen al resto de las fuerzas opositoras, obteniendo el 50,1% de los votos y seguida por Ricardo Alfonsín (UDESO) con el 12,17% y Eduardo Duhalde (UP) con un 12,16%. Atrás siguen Hermes Binner (FAP) con el 10,1% y Alberto Rodríguez Saá con un 8,2%. Elisa Carrió 3,2% y Jorge Altamira 2,5% son los últimos dos que entraron a la disputa en octubre. Argumedo, Pastore y Bonacci, afuera de la competencia.

En este escenario se descarta la posibilidad de que exista una segunda vuelta y de esta forma la actual mandataria obtendría la reelección en las que cuentan. Además Cristina Kirchner ganó en todas las provincias excepto en San Luis, y en otras ganó pero con poco margen, como fue el caso de Santa Fe.

El discurso oficial

Si hay algo que es interesante para analizar, es el discurso pronunciado por Cristina Kirchner en el día de ayer, cerca de las 21.30 horas, cuando la tendencia ya anunciaba su amplio triunfo. En él, se dirigió hacia los votantes con mucha alegría, alegando que la participación fue similar a la de cualquier otra elección, lo cual indica un “alto grado de madurez de la sociedad”. Pero lo más interesante no fue esa parte, sino su constante alusión a las demás fuerzas. También señaló que todos los partidos políticos han podido acceder a la difusión y a la publicidad, cosa que desde 1983 no ocurría y que las diferencias económicas de los partidos han sido atenuadas.

Pero lo importante fue que, ni bien empezó, dijo “no esperen de mi agravios esta noche, porque no los van a encontrar”. En particular, convocó a que pensemos en grande, a que estemos unidos, porque el mundo está difícil, pero si logramos superar diferencias, pero fundamentalmente si escuchamos lo que dice la sociedad a través de las urnas, vamos a equivocarnos un poco menos”. Por una noche la combatividad pareció alejarse del espectro político. La presidente llamó a la unidad y al diálogo, cosa que rara vez creímos que podía ocurrir. La dicotomía que nos ha gobernado estos ocho años, pero que no es propia del kirchnerismo (recordemos civilización o barbarie, personalistas y antipersonalistas, peronistas y antiperonistas), se diluyó en un discurso que pregonó el amor y la solidaridad con todos y para todos.

Es un punto a tener en cuenta, y ojala que se cumplan las promesas de diálogo, porque es definitivamente lo que va a marcar el rumbo de la Argentina en aguas que, frente a la crisis internacional, se saben turbias.

La pelea por el segundo puesto, ¿Posibilidad de bipartidismo para octubre?

El segundo puesto, o el tercero, depende de cómo se mire, está prácticamente empatado entre Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde. Según algunos análisis, es tan importante terminar segundo en las primarias para recoger el voto “anti-K” en octubre. Las personas opositoras al Gobierno Nacional sienten que la única posibilidad de “derrocar” a esta gestión es votando al que tenga la capacidad de hacerle más fuerza. Sin embargo, ¿Quién está capacitado hoy en día para llevar a cabo tal tarea? Es una pregunta que queda inconclusa. El voto anti oficialista no es claro y está muy dividido (el triunfo de Cristina Kirchner en la Ciudad de Buenos Aires, cosa impensada, lo demuestra).

¿Cuál es el voto Anti-K? Si nos guiamos por el dato anterior acerca de la Capital Federal, nos damos cuenta de que el voto fue conservador, no reaccionario. Quizás la propuesta de Filmus no enamoró, pero tampoco es cierto que de un día para el otro la Ciudad fue kirchnerista, cuando no lo era (Macri y su victoria con alrededor del 60%). Es así que, por lo menos desde nuestra opinión, la posibilidad de un bipartidismo, de un “a todo o nada”, queda descartada para dentro de dos meses, lo cual no descarta que muchos guíen su futura votación bajo este criterio.

Luz verde para Hermes Binner: el festejo oculto y la apuesta al futuro

El otro que festejo en el día de ayer fue el candidato a presidente por el Frente Amplio Progresista y actual gobernador de Santa Fe, Hermes Binner. Su fuerza, que hace un par de meses tenía un alcance provincial y débil a nivel nacional, obtuvo el 10,1% de los votos, a dos puntos tanto de Duhalde como de Alfonsín. Hubo una propuesta, se vislumbró un líder sensato y un proyecto progresista que ha dado sus frutos en Santa Fe y un frente que integra fuerzas, en su mayoría, de centro izquierda. Además ha sabido ser una oposición que no pretende poner trabas a la rueda para impedir su funcionamiento, sino que ha colaborado con el Gobierno pero desde la oposición que debe hacer un frente progresista.

Por otra parte, el desafío del FAP no es otro que sino la construcción de una fuerza con mayor alcance nacional de cara al 2015. Ha sido la sorpresa de las primarias, y aunque se hace difícil que pueda quedar en un lugar de privilegio en octubre, ha retenido la gobernación en Santa Fe. Si las cosas se hacen bien en los cuatro años que vienen, su fuerza contagiará y será una alternativa al oficialismo y a la derecha que viene subiendo en este último tiempo. Pero para eso, el frente deberá permanecer en pie y su disolución podría tener consecuencias negativas para su imagen.

Finalmente queda su discurso, pronunciado alrededor de las 23 horas. Allí, si bien no lo mencionó, criticó a Ricardo Alfonsín por haberse aliado a De Narváez y haber apoyado la reelección de Mauricio Macri en la Ciudad. En este sentido, sentenció “no creemos que toda suma sea válida”.

Elisa Carrió, una desterrada por el electorado

Fue la gran decepción de la tarde-noche. Ese tiempo en donde se mostraba como una oposición seria, llegando a quedar segunda detrás del kirchnerismo, se diluyó en estos cuatros años en donde ha perdido crédito tanto su discurso como su imagen y sus ambiciones políticas. Consiguió nada más que un 3,2%, panorama que se le hará dificultoso llevar adelante en estos dos meses y tratar de cooptar votos de otros sectores. Al igual que lo ocurrido con Alfonsín hijo, el electorado entendió que la suma de poder solo por la suma de poder no funciona (apoyo la reelección de Mauricio Macri en la Ciudad) aunque también se vio perjudicada por el voto conservador. Tampoco seamos hipócritas, su actitud cambiante durante los pasados cuatro años ha sido eje de discusión en la esfera política y generó el descrédito hacia su fuerza.

Altamira y el sueño de los 400 mil votos

No hay mucho para decir, la fuerza integrada por el Partido Obrero y el PTS, entre otros, y llamado Frente de Izquierda, obtuvo el 2,5% de los votos, más o menos 100 mil más de lo que pedía la fuerza. De esta forma fue el último partido que llegó a entrar para octubre y esperará mantener este caudal de votos, aunque como sabemos, se muestra difícil.

Párrafo aparte para Argumedo y Solanas

Antes de que se definan las fuerzas que integran cada uno de los frentes, Pino Solanas y Hermes Binner mantuvieron conversaciones sobre si una integraría el proyecto de la otra y viceversa. En la Ciudad de Buenos Aires, el Socialismo exigía a Pino ciertos cargos que este no estuvo dispuesto a darle. Y lo mismo ocurrió con Proyecto Sur para integrar el FAP. Otra vez un ego político divide a las fuerzas, y ahora quedo más solo que Adán en el día de la madre. Apenas llegó a un 0,7%, lo cual no le permite siquiera presentarse dentro de dos meses. Definitivamente, ese porcentaje irá en su gran mayoría al FAP, pero no es lo mismo que haber integrado un frente en conjunto.

Para ir cerrando

No quedan dudas de que el oficialismo llegará a la reelección y me animo a decir, lejos de la posibilidad de un balotaje. La autocrítica en la oposición debe ser profunda, pero también debemos entender que el camino hacia una nueva forma de mirar y hacer política reside en el diálogo y el consenso y no en la agresión constante tanto de funcionarios K como no K. Cristina Kirchner se refirió a ello en su discurso y esperamos que se cumpla, pero la oposición tendrá que dar cuenta de sus falencias y de sus esperanzas si pretenden cooptar los votos de los descontentos. Porque recordemos que la mitad del país voto un proyecto, pero aún quedan cuatro años por delante y cualquier cosa puede ocurrir.

10 de agosto de 2011

Nos ponemos la camiseta del "facho"

El facho se caracteriza por su incomprensiva mirada hacia la realidad social que muchas veces le toca vivir. Odia la política, odia a los pobres, odia a los políticos, odia a los gobiernos de turno, odia la vida en una sociedad plural, odia cuando tiene que compartir un lugar público con gente que no es “como uno”, es orgulloso, es creído, hace una mala utilización de la libertad de expresión, no lee, no escucha, no reflexiona. Hoy nos ponemos en la camiseta de este personaje y pensamos diferentes situaciones y sus posibles respuestas.

El facho ve una protesta y piensa “son todos unos vagos”. Piensa que son unos incapaces para adaptarse a la vida en sociedad. El repiquetear de bombos no les grato a menos que este escuchando folclore o informándose de las raíces de su pueblo, que luego niega con tanto cinismo y utiliza como sinónimo de decadencia e inferioridad.

El facho tiene como referencia cultural la ostentación europea y un particular amor por la democracia estadounidense y todo lo que es para el sentido común “el primer mundo”, sin que importe el origen de este término. Ama esa cultura en donde se ensalza un discurso con palabras como libertad, democracia, igualdad pero ignora su aplicación. Es decir, desoye lo que no le gusta y sí lo hace con lo que quiere escuchar. Por eso es fácilmente cooptado por políticos buscan ser el europeísmo materializado en acciones.

El facho ve a la política como un estorbo para la realización de metas. No cree en ella porque la ve burocratizada, incapaz, corrupta, deficiente, inservible y patética. Para él la política es algo de lo que hay que desentenderse para mantenerse puro y hay que “dejar gobernar a los que saben”.

El facho ve constantemente como los medios de comunicación le muestran robos, muertes y asesinatos. Generalmente a estos noticieros les sigue el programa “Policías en Acción” o alguno parecido en donde los conflictivos provienen siempre de una misma clase social. Es así como se genera una violencia hacia estas personas, que son malvivientes y que no han podido insertarse en la sociedad normal porque son inadaptados. “Por algo están como están”, piensa.

Pero el facho siempre necesita un chivo expiatorio en donde apoyar sus explicaciones simplistas. Y lo encuentra en la inmigración y en los marginados. “No dan las matemáticas, no hay forma de incluir a las personas cuando un sistema se sobrepasa, además vienen de Bolivia, Paraguay”. Y sí, el facho se cree superior, sino no sería facho. Cree que los hospitales no funcionan por el exceso de población, cree que son personas imposibles de educar, cree que no trabajan porque no quieren trabajar y que es más fácil tirar una manta en una avenida y tomar mate. Además se quejan de que se les de viviendas a precios bajos porque no tienen donde vivir. “El estado no tiene por qué darle casas, que se las compren ellos con su trabajo” sostiene el facho.

Y por eso el facho concurre a lugares que son de su “status”, porque busca diferenciarse de la “lacra” de esta sociedad.

Pero hay algo grave. El facho no sabe que de su pensamiento se desprende la maldad que se ejerce desde arriba, esa política utilizada como títere de un titiritero que desprecia la condición humana y no tiene límites al momento de degradar. Esa misma política que ha llevado a nuestro país a situaciones terribles, como las que conocemos hoy. Después de 30 años de ser serviciales a un sistema realmente salvaje, por donde se lo mire, tanto social como económicamente: ¿Es necesario seguir discutiendo la validez o no de esta posición? ¿Es necesario dedicarle tiempo a discutir con este pensamiento? La respuesta no la tengo yo, pero de lo que sí estoy seguro es que no nos beneficia en nada. El facho es un personaje. Cuando se llega a un punto total de desconocimiento en la materia, el facho es el personaje que más fácil nos sale, porque los medios y nuestra experiencia nos modelan para representarlo. Somos los actores de una obra que reivindica lo peor de nuestra historia, eso que odiamos pero que aún sus formas de pensar han quedado internalizadas. Cuando escucho argumentos de este estilo, ya ni me gasto en debatirlos.

Pero estas personas votan, manejan medios, manejan políticos, cubren políticos y muestran realidades convenientes, escenarios de su propio interés.

¿No sería hora de pegarle al que le da de comer al chancho y no al pobre animal que mal alimentado sufre el deterioro en su propio cuerpo? El facho se contenta con masacrar al porcino.

30 de julio de 2011

¿Voto apolítico? Ya quisieras



Quiero hablar sobre un tema que escucho muy a menudo últimamente, sobre todo centrado en el PRO. Una cuestión meramente de análisis político pero que hace a la construcción de una alternativa.

Hablamos del voto "apolítico" (en duda), ese que presuntamente habita en la derecha únicamente y que responde a la falta de contenido de publicidades con colores "llamativos" y las consignas "Vos sos bienvenido" o "Juntos venimos bien"; pero que me parece que también pertenece a "Llegan los que sí pueden" (¿qué? ¿Pueden qué?) o "Solo Pino le gana a Macri". Que interesante ver que existe, en verdad, un gran contenido político en las campañas del Pro, del fpv y de proyecto sur; y que precisamente es el contenido el que los hizo perder.

Detrás de estas movidas publicitarias hay, como en toda publicidad, un fuerte contenido que se impulsa, pero permítanme divagar primero sobre la publicidad en sí.¿Por qué tiene que tener contenidos fuertes? Es algo en lo que tengo que sintetizar una idea, un pensamiento y largarlo. No entiendo porque nos parece mal que una propaganda tenga 20 palabras. De hecho, sería un pésimo publicista el que hiciera un spot de 5 minutos.

Vos sos bienvenido”, te sentís afuera de la política, venite; o “Juntos venimos bien”, vos (votante) estás viviendo mejor conmigo (gestión). Si tu análisis es que es por el trabajo de la Nación, con ellos venimos bien porque la Ciudad hace su contrapeso, todo tiene que seguir como está. Esos son mensajes que tienen un fuerte contenido político. Ésta es la ventaja de la gestión, ya tiene algo que mostrar, ya tiene un contenido.

La gente, verán, no se olvida de las cosas, las recuerda pero de un modo peculiar. Basta con decir “escuelas” y uno puede relacionar: Tomas y gas. Uno dice “seguridad”: Policía Metropolitana y discurso xenófobo (sí, no nos hagamos los giles, hay voto racista).

Claro, el votante porteño, en su mayoría, no depende de la salud pública (cosa que nos demuestran los propios datos que usamos para criticar al macrismo de racista), entonces la salud pública no es uno de sus temas principales. No vieron nunca lo que es la salud pública tampoco, no se sienten conmovidos más que por ver un hospital en malas condiciones, pero saben que tienen su obra social cuidándolos.

Entonces vemos el “Llegan los que sí pueden”, pero, ¿qué pueden? No hay, en toda la publicidad, una propuesta real. En el spot original lo único que se hace es un repaso de las cosas en las que el macrismo falló. Se pregunta a un electorado que siempre fue adverso “¿cómo llegamos a la Ciudad del no se puede?”, habiendo un 45% que votó a Macri (el hombre no se puede) en primera vuelta y un 60% en segunda. El contenido político es “no vayas con ese que no puede, venite conmigo que sí”, pero se olvidan que hay algo más que estuvo llenando de contenido las discusiones durante 3 años: Los medios que le pegan al gobierno. Y de esos hay muchos, en la Ciudad son mayoría.

Después el vacío por excelencia: “Solo Pino le gana a Macri”. ¿Para qué quiero ganarle? Nada. Es como esperarse que en la política semi-virtual y 80% televisiva de hoy en día la gente vea las entrevistas esporádicas que se le hace a Pino, para que éste llene de contenido su propuesta. No, está muy ocupado quejándose de las encuestadoras y peleándose con Filmus.

Al fin y al cabo, el único que hizo una propuesta, que, sí, involucra derechas, involucra inversión en lo privado en desmedro de lo público, es Macri.

No digo que la gente que lo votó se convenza por eso, pero sí dio sus primeros pasos hacia el pensamiento del votar al PRO por esa vía, y eso es lo que buscaban. Una vez allí, cuando ya hay cierta simpatía, “Mauri” aprovecha. Se queja de una campaña evidentemente agresiva de la oposición no sin meter alguna chicana como el caso Schoklender (falacia argumentativa contra Filmus) o sin siquiera mencionar a Pino (fomentando una polarización que fue real, pero no determinante).

Lo más triste es lo que viene después. Página 12 publicando el “artículo” de Fito, 10 días haciendo catarsis de por qué se perdió en vez de salir a militar, y la más artera traición de muchos sectores del FpV a su propio candidato por no querer pelear una elección que ellos ven perdida (lo cual va a derivar en la verdadera derrota cuando la diferencia Filmus-Macri se amplíe).

El problema es de lectura, efectivamente. La gente sabe lo que vota, lo sabe bien. Sabe también lo que no vota. Quizás no sea consciente de ello, pero la decisión es política y está tomada. Peor es, entonces, salir a pedir responsabilidad acusando de “apolíticos” a los votantes que tuvo la derecha cuando hubo una decisión fuerte. Eso se sigue haciendo.

Ahora con Del Sel, un “payaso”. Pero la gente sabe quién es Del Sel. No es solo un actor copado, es el hombre de Macri y Duhalde, dos tipos que inspiran un contenido político de derecha.

El error está en no reconocer la estrategia que están teniendo estos partidos. Dormimos en los laureles de una táctica política que puede haber servido en 2010 y principios del 2011 para conseguir militancia, pero que evidentemente va a llevar a una seria debacle de la centro-izquierda como ya ha sucedido con la izquierda extremista.

Éstos movimientos políticos, que superaron la etapa más difícil que tenía la izquierda que era no dividirse, ahora deben adaptarse a un paradigma donde la táctica es no agredir ni al candidato ni al votante. Ante la chicana, ese comentario por lo bajo que lo libra a uno de toda responsabilidad (por no ser directo) pero que deja al televidente o al radioescucha pensando sobre la crítica, se debe desarrollar una propuesta que encarne humildad, la humildad que falta para un proyecto político.

Y falta en todos, no seamos necios tampoco. Falta en Pino, falta en Cristina, falta en el Frente Amplio Progresista, en todas partes. Son mezquindades que, ante el avance fuerte de una reacción a cambios que vive Latinoamérica en estos años, deben superarse rápidamente, puesto que se corre el riesgo de que se termine retrocediendo en victorias de políticas sociales que son evidentes hasta en la misma cultura.

No se si hace falta mostrar los problemas de una derecha que ya se juega a todo (Alfonsín diciendo que vota a Duhalde en segunda vuelta, Macri se va a definir por ese lado también, Carrió que asegura que nunca votará a un kirchnerista). Se juega todo porque saben que hacen presión en un momento clave. Si triunfan, se vienen años complicados, años en los que la pelea entre Kirchner y Solanas va a ser una pavada al lado del reclamo de eliminación de retenciones, privatización de Aerolíneas Argentinas, pago de servicios sociales a través de ajustes (lo cual termina en la eliminación de los servicios), etc. Hay que ser convocante interna y externamente para avanzar en octubre de forma definitiva y correr la discusión a temas muy pendientes en el país.

11 de julio de 2011

Ese momento efímero llamado voto

Ayer se celebraron las elecciones en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y más allá de los resultados que se dieron (un 47,1% para Mauricio Macri y un 27,8% para su competidor para la segunda vuelta Daniel Filmus), quiero dejar una simple reflexión sobre lo que significa o significó para mí, por lo menos, ejercer la votación, teniendo en cuenta que fue la primera vez que asistí a los comicios.

Mientras esperaba para votar, en la cola que siempre se forma cuando hay que hacer algo en público, me puse a pensar en que iba a pasar después de transferir mi opinión y mi pensamiento a un sobre con un papel que luego sería depositado en una urna. Hasta ese momento no le di importancia al cuarto oscuro. Sin embargo cuando tomaron mi documento (por suerte no me felicitaron por ser la primera vez, eso hubiese sido muy molesto) y me dieron el sobre para que ingrese al cuarto oscuro, tuve otra mirada.

Ingrese al aula, un montón de boletas como debe ser, pluralidad de partidos y voces, pese a que ello se diluya solo en un discurso (la realidad económica de cada partido suele determinar quién habla más o menos). Muy convencido de lo que iba a hacer, a quién iba a votar y a quién no, metí el papel sin cortar boleta y salí en un tiempo aproximado de 2 minutos porque me quede viendo las demás boletas a ver si estaban todas. En ese momento me di cuenta de una situación que nunca había pensando en mi vida, mi pensamiento se había materializado en u objeto y mi responsabilidad como ciudadano duro dos minutos.

Todavía, ¿Seguimos creyendo que una ciudad se construye con dos minutos de participación e involucramiento ciudadano en una simple votación? ¿Es posible defender los derechos sociales, humanos y civiles de la ciudadanía en su conjunto en un acto tan efímero y concreto? Me imagine a la votación como una excusa para justificar el comprometimiento personal e individual con la realidad que vive el país. No salir nunca de un entorno en el cual nos movemos, pensar mi propio pensamiento en base a los discursos idealistas, carentes de verdades empíricas o engañosos que los políticos muchas veces dan por televisión y eso sumado a una cultura que se gestó en el “sálvese quien pueda” resulta una combinación explosiva mixta de individualismo, de creer que podemos saber todo y hablar de todo y de caer en posiciones fanáticas en un ambiente en donde el fanatismo irreflexivo y la devoción religiosa pueden desembocar o tener consecuencias terribles en términos humanos.

Los derechos de las personas no tienen ideología ni bandera partidaria y es un deber cumplirlos no solo por los que detentan el poder, sino por la totalidad de la ciudadanía. Tuvimos 1460 días, 35.040 horas y 2.102.400 minutos en cuatro años para hacer valer nuestros derechos y construir algo más equitativo y justo, que de igualdad de oportunidades. Y la vida durante los próximos años para parte de la sociedad fue definida en un cuarto oscuro mientras otra espera cómoda por ingresar dentro de cuatro años más a ese mismo lugar solo para no ser sancionado por la ley.

Les dejo una cita de Bertolt Brecht, dramaturgo y poeta alemán:

“El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.

5 de julio de 2011

Sobre la política, esa aura perversa que rodea a los estudiantes


En los últimos días vimos que, de nuevo, se toman escuelas por reclamos edilicios que no nos son desconocidos, por reclamos sobre las viandas, la calefacción. No es mi intención decir cuán válidos o no son, pero sí analizar otro punto.

La respuesta a éstas acusaciones variaron. Algunas fueron directo a los reclamos, pero otras tuvieron otro carácter. "Es una demanda politizada", "buscan impacto electoral", esos dichos son a los que me refiero; y es porque marcan una ineptitud y una ignorancia que me molesta muchísimo.

La Educación Pública es una política. El ministro se sienta todos los días a administrarla en todo sentido, y, por ende, lleva adelante una cierta política educativa que se ve reflejada en la asignación presupuestaria, las reformas de contenido, medidas aisladas, etc. Éstos estudiantes, entonces, reclaman en contra de sus iniciativas, porque desacuerdan. ¿Y qué hay de malo en eso? 

En vez de charlar sobre su viaje de egresados o la fiesta de fin de año, los alumnos ven una realidad y deciden enfrentarla, ¿no deberíamos estar orgullosos de eso? No es una cuestión de cómo la que se critica, sino que se ataca el hecho de que estén "politizados" (como si fuera una especie de aura que los rodea y los hace malvados) y de que busquen "impacto electoral". 

Estos pibes, en su mayoría, no votan. Entonces es evidente que lo único que pueden hacer para buscar un cambio es reflejar un tema en la sociedad, y lo están haciendo. Están implantando ésto para mostrarle a la gente que la educación tiene que ser un criterio para votar, porque está muy mal (o no, eso será discutible). Yo también lo haría a 1 semana de las elecciones, sino la gente se olvida (en realidad, se concentra en otro tema), y no veo qué está mal en eso.

¿Por qué se esperan, entonces, algunos "políticos" que no se trate de un reclamo político éste? Si son fuerzas de izquierda, kirchneristas o las que sean las que reclaman, ¿por qué no esmerarse en debatir y defender la política educativa que hay en vez de desmerecer la participación, que supuestamente es lo que se pregona? Hasta ahora, la respuesta más correcta y correcta que escuché es "los que quieren otra política educativa, que voten otra alternativa", y no me representa.  Si fuera estudiante secundario me manifestaría como pueda, hoy voto. 


Lo que no puedo terminar de determinar es esta cuestión cultural de que la política no es maligna, de que tiene que ser la herramienta mediante la cual busquemos cambios y que todos (incluyendo a los más jóvenes) tienen que saber utilizarla. Los criterios, el contenido, los marcos son cosas que definen quienes tienen el poder de imponer ideas, yo puedo proponer que lo discutamos al menos.

24 de junio de 2011

Calavera no chilla

Voy a poner a disposición de los lectores las reflexiones sobre un mail que me llegó y frente al cual no puedo quedarme callado, por lo menos en este espacio.

El relato consiste en que una chica universitaria se oponía a las opiniones políticas de su padre por ser de “derecha” y ello se justificaba en que la joven adhería al materialismo histórico o dialéctico de Marx y no entendía como su propio padre podía defender un sistema tan injusto.  Entonces el padre quiso cambiar de tema y le pregunto por cómo venían sus estudios.  Ella respondió que muy bien pero que se esforzaba demasiado, prácticamente no tenía vida social. Entonces el padre le preguntó por las notas de una de una de sus amigas frente a lo cual ella respondió que no venía tan bien pero porque salía, se divertía y no se privaba de nada.

Así es como el padre le dice “bueno, entonces porque no le pasas dos puntos de tus notas a tu amiga y así las dos quedan con la misma nota, eso es una distribución más equitativa” frente a lo cual la joven responde “¿Estás loco? Ella no hace nada, no estudia, sale  y se divierte, ¿encima querés que divida la nota con una vaga? El padre sonriendo le responde “bienvenida a la derecha”.

Aunque el mail no termina ahí, la moraleja que proponen es “todos somos rápidos para repartir lo que es ajeno. Este ejemplo sirve para mostrar la realidad social” e inmediatamente cita los principales planes sociales.

La dirección ideológica que tiene este mail es clara, pero hay algo que ya trasciende una ideología e implica intereses, que muchas veces también se encuadran en la misma, pero principalmente elementos que degradan nuestros propios valores. En este caso y según esta mirada, los planes sociales deben ser eliminados para el progreso de la Nación, es entonces el egoísmo lo que mueve a las personas. Esta afirmación se basa en una cita que se hace también en el propio mail de un tal Adrian Rogers, que si uno indaga un poco se da cuenta que no es ningún economista o intelectual sino un pastor conservador estadounidense.

Además el caso de las notas es poco comparable al de una realidad social; si una persona se divierte y la otra no y ello se refleja en las notas, entonces hay una elección, una elige quedarse la otra salir. En el caso de la realidad social y el mercado del trabajo, la elección muchas veces escapa a los individuos. Las condiciones históricas y socioeconómicas de cada individuo han contribuido a limitar o potenciar su capacidad para desarrollarse, sin los planes sociales el progreso de una Nación se vería trunco porque aquellos con menores recursos serían relegados a su suerte.

Ustedes se preguntarán por el nombre del artículo. Si entendemos que de una mayor marginación y pobreza, la delincuencia es propensa a tomar el alma de los sometidos, lo único que haríamos eliminando la ayuda social es fomentarla. Por eso CALAVERA NO CHILLA; nos quejamos de la distribución de la riqueza y también de la delincuencia, sin tener en cuenta que la no realización de la primera puede ser la causa de la segunda.


9 de junio de 2011

¡Mentime y decime funcionaria hot!

No es novedad que los medios tergiversen, recorten a su parecer o muestren debates ya prefabricados pero sí es interesante ver como eso puede conducir a evitar cualquier tipo de crítica o trabajo sobre lo que se comunica. Y les paso a comentar el ejemplo que encontramos ayer.

Se propagaron por distintos medios las Fotos Hot de una funcionaria de Neuquén (que personalmente encuentro muy desagradables, pero bueno, siempre hay un roto para un descosido) llamada Alejandra Oehrens. Supuestamente esas fotos tenían como objetivo sumar votos a la campaña del candidato a intendente Mariano Mansilla. Para agregar solo un comentario: si esperaba sumar votos difundiendo ESTAS fotos, va en camino a la no-elección (¡por favor!).

De todas maneras no son las fotos lo que me interesa destacar…por suerte. Solamente por citar un medio, en este caso le toca a Clarín, aunque podría haber sido cualquier otro, queda a la luz cómo se hace periodismo hoy en día.

Así presentaba la nota Clarín: “Alejandra Oehrens, titular de la Dirección de Balnearios, se mostró vestida como una “colegiala hot” en la página de campaña en Facebook”. Pero esto recién empieza, y sigueOehrens tuvo la idea de sacarse fotos semidesnuda interpretando a una “colegiala hot” -con chupetín incluido-, con las que comenzó a hacer campaña por el candidato a intendente Mariano Mansilla”.

Y como no podía faltar, les traigo a lo que quería llegar Clarín: “Mariano Mansilla es candidato a intendente y delfín del candidato a gobernador por Frente Neuquino, Martín Farizano, alianza entre radicales y kirchneristas”.

Hasta acá, si me siguieron, no les dije nada nuevo, solo mostrando un poco el contexto para lo que ahora sí viene. El mismo artículo de Clarín no cita la página de Facebook, pero nosotros, que tenemos dos dedos de frente (ni siquiera tres o cuatro), fuimos a la red social y entramos a su perfil.

¡Adivinen con qué nos encontramos! En donde debería mostrarse su información personal, dice esto: “Trabajó en Usurpaciones y robos S.A, estudió en NO, vive en José León Suárez, Buenos Aires, Argentina, viudo de José León Suárez, Buenos Aires, Argentina”. Además ha hecho desde esa misma cuenta declaraciones como “Brindo porque me cago en Perón y Evita, robo casas a obreros y simulo ser un Justicialista. Esto va a ser una canción pronto, un hitazo para el año electoral”.

Está más que claro que la veracidad de esa cuenta de Facebook es totalmente discutible, y me animo a decir, nula. Ni siquiera la foto fue agregada desde su cuenta, sino que otro usuario solamente la etiquetó. Y para concluir, la cuenta fue cerrada luego de su escándalo mediático, pero se desconoce quién lo creo.

El rol del periodismo no puede estar exento de una evaluación crítica acerca de las cosas que se publican, no podemos creer todo lo que se nos dice, no podemos someternos sin resistencia a engaños tan simples como el citado. Cómo puede ser que alguien tome algo tan absurdo y lo convierta en un elemento para desprestigiar una campaña política; ¿por dónde pasan las críticas hoy en día? ¿Y los argumentos políticos?; Mentime y decime funcionaria hot, ¡eso seguro funciona!

Una mentira repetida mil veces, se convierte en verdad”, Joseph Goebbels, ministro de propaganda Nazi; es hora de pensar y debatir el rol del periodismo…

3 de junio de 2011

Tomate una (Coca) y olvidate!

“Basado en un estudio realizado en el 2010 sobre la situación actual del mundo”… bueno está bien, si vos lo decís, te escucho. Pero ya empieza mal; muy mal. Primera imagen: grupo de niños en un salón con un hombre tocando la guitarra y música en un tono paradisíaco. A la cuenta de 1, 2,3, VA! Arrancan a cantar y de repente todo es alegría y amor en el mundo de lo magnífico y sublime!

Imagínense que después de ver el primer relato “por cada tanque que se fabrica en el mundo, se fabrican 131 mil peluches” la alegría y el amor no eran precisamente las cosas que salían de mi boca aunque por un momento pensé “esto debe llegar a algún lugar, vamos a darle tiempo”.

Una vez más, el mundo de la publicidad se encargó expresamente de hacerme quedar como un tarado. Realmente no se me ocurre una relación directa entre la caída de la bolsa y las versiones que pueda y debe haber de “What a wonderful world”. Algo que sí sé es que, sí la crisis de la bolsa de valores nos afecta a todos, ¿cómo vamos a hacer para escuchar las versiones de la canción si no tenemos acceso al tema? ¿Será el mundo como lo canta Louis Armstrong, así de maravilloso y sano? Mmm… déjamelo pensar dos veces… y claro seguro que sí: va a ser un mundo sin desigualdades porque todos sea como sea, a través de la radio o compu o tele, vamos a escuchar las 3934343843834 versiones de Que Mundo Maravilloso y así todos vamos a levantarnos y reproducir nuestra vida diaria de forma rutinaria, porque somos felices pero no tenemos acceso a agua corriente!

Solo me falta decir “Me Encanta esta propaganda” y corroboro que McDonalds me alieno totalmente (el cual merece un capítulo muy aparte). Pasamos al siguiente cuadro: hay más de ocho mil personas donando sangre por cada persona corrupta. Reflexión: hay una persona corrupta esperando chupar la sangre digna de esas ocho mil personas que donan y ustedes saben para qué? Bueno si no saben yo se los digo, se toma unas lindas vacaciones en el Caribe con Yabrán, Bin Laden y sus nietos, y como no podía faltar… Carlos Menem… ah casi me olvidaba de Grondona!

De repente nos encontramos con un muro y 200 mil alfombritas que dicen “Bienvenido”. Un día Juancito decidió cruzar ese muro con 200 mil alfombritas apiladas, entonces cuando llegó a la cima y podía cruzar al otro lado, dos ametralladoras lo apuntaron y le dijeron “disculpe señor, tenemos un arma nuclear, debe retirarse” frente a lo cual el pobre Juancito respondió “pero yo conozco a 200 mil mamás que hicieron tortas!”. Por ahora no tenemos indicios del paradero de Juancito y en cuanto a las mamás, creo que siguen haciendo tortas… o quizás solo quedaron las tortas.

Pero imaginen esta historia. Me impregnó mucho esta frase de que hay más billetes de Monopoly que Dólares. Fui al banco y dije que quería hacer un plazo fijo. Le mostré mis billetes y el guardia de seguridad salió invicto; de cinco patadas me encajo cinco ya saben dónde y mis billetes del Monopoly adentro de eso que ustedes imaginan… e imaginan muy bien!

Bueno cerrando un poco, me queda agregar un detalle. La verdad no sé si lo han notado pero al parecer Coca-Cola le da un lugar muy importante a la diversidad cultural y humana. Vean cómo está conformado el grupo de niños (parecen elegidos por Noe para conformar su arca). Hay de todo tipo y es una imagen hermosa, no? Es una lástima que los que se jactan de fomentarla sean los mismos que tienen empresas con trabajo infantil en zonas desprotegidas y débiles y los mismos que despiden trabajadores cuando piden “mejores condiciones laborales”.

Pero nada de eso importa mientras podamos repartir 131 mil peluches, escuchemos Que Mundo Maravilloso, donemos sangre, pongamos alfombritas con la insignia “Bienvenido” y juguemos al Monopoly; no le demos bola a los misiles, a los muros, a la explotación y a las armas, todo se va a solucionar compartiendo una Coca-Cola.

1 de junio de 2011

¡Por la revolución y el Metro Bus!


Ayer, salió el Metrobús. Se trata de un moderno y revolucionario método de transporte que viene a cambiar la vida de todos los argentinos por presentar visibles mejoras en el tiempo de translación.
Su mecanismo de última generación consiste en una pista recubierta con un color grisáceo, que marca la división vehicular en la Avenida Juan B. Justo.
Además, cuenta con paradas transformadoras que presentan características como protección para la lluvia, cordón amarillo (para cuidar a nuestros niños de cualquier accidente), barandas, espacio para publicidad, y otros espacios de comodidad.
Finalmente llegamos al móvil en el que, efectivamente, nos desplazaremos a nuestro ansiado destino. Se trata de dos complejas conjunciones de distintos metales con cómodos asientos (denominadas coloquialmente “colectivo” o a veces “bondi”, por los más audaces) que, posadas sobre cuatro ruedas cada una, alcanzaría los 24 kilómetros de velocidad promedio y tardaría 22 minutos menos (¡sí señola!) en realizar el trayecto Liniers-Palermo.
Ayer vimos que con 100 millones de pesos (sí, cien de tu bolsillito) se compra un lindo acto de campaña para una fórmula de reelección poniéndole techo a las paradas, diciéndole estaciones y dando un carril exclusivo para un colectivo.